De Quervain: dolor en la base del pulgar al agarrar

Un dolor localizado en la cara lateral de la muñeca, que aumenta al coger objetos, girar el grifo o levantar al bebé. La tenosinovitis de De Quervain es una de las tendinitis más frecuentes de la mano, y tiene tratamiento eficaz en la práctica totalidad de los casos.

¿Qué es la tenosinovitis de De Quervain?

La tenosinovitis de De Quervain es una inflamación de la vaina sinovial que rodea los tendones del primer compartimento extensor de la muñeca: el abductor largo del pulgar (APL) y el extensor corto del pulgar (EPB). Cuando la vaina se inflama o los tendones se engrosan, su paso a través del retináculo extensor —el compartimento osteofibroso que los mantiene en su trayecto sobre la estiloides radial— se ve comprometido, produciendo dolor, tumefacción y restricción del movimiento.

ANATOMÍA RELEVANTE

El primer compartimento extensor

El APL y el EPB discurren juntos por un canal osteofibroso situado sobre la estiloides radial, cubiertos por un retináculo que los mantiene en su trayecto. La inflamación y el engrosamiento de este retináculo —y de la propia vaina sinovial— es lo que genera la tendinitis de De Quervain.

Variante anatómica relevante: en el 30-40% de los pacientes, el APL y el EPB no comparten un único espacio, sino que están separados por un tabique fibroso que crea dos subcompartimentos independientes. Esta variante tiene consecuencias directas sobre el tratamiento: tanto en la infiltración (que puede no alcanzar el subcompartimento del EPB) como en la cirugía (donde si no se identifican y liberan los dos subcompartimentos, el resultado puede ser incompleto).

Tendones supranumerarios: otra variante relevante es la existencia de múltiples fascículos dentro del compartimento. En el caso del APL, el tendón único es en realidad la excepción: según los estudios anatómicos disponibles, más del 75% de los pacientes presentan dos o más fascículos del APL. El EPB, en cambio, suele ser único (alrededor del 92% de los casos), aunque también puede tener fascículos supranumerarios de forma infrecuente. Un mayor número de fascículos puede contribuir a un compartimento más estrecho y sintomático, y obliga en cirugía a identificarlos y liberarlos todos para garantizar un resultado completo.

Su prevalencia se estima en torno al 1,3% en mujeres y 0,5% en hombres por año, siendo significativamente más frecuente en mujeres de mediana edad, en el período postparto y en personas con trabajos o actividades que implican movimientos repetitivos de pinza lateral del pulgar. No es normal que el dolor en la muñeca limite de forma mantenida gestos tan básicos como coger un vaso o girar un pomo; si lo hace durante más de dos o tres semanas, es razonable buscar una valoración específica.

Síntomas más frecuentes

  • Dolor en la cara lateral de la muñeca, a nivel de la estiloides radial, que puede irradiar hacia el antebrazo o hacia el pulgar
  • Aumento del dolor al agarrar objetos, girar la muñeca, abrir puertas o frascos, o levantar la mano cargada
  • Tumefacción visible sobre la estiloides radial, a veces con abultamiento circunscrito palpable —una pequeña protuberancia redondeada— por engrosamiento localizado de la vaina sinovial
  • Crepitación o sensación de roce al mover el pulgar
  • Dificultad para actividades de pinza lateral: coger llaves, abrir cremalleras, escribir a mano

No es normal que el dolor en la muñeca impida actividades cotidianas de forma mantenida. Si los síntomas persisten más de dos o tres semanas, es razonable buscar una valoración específica.

Tendinitis de De Quervain en el postparto

La aparición de una tendinitis de De Quervain durante el embarazo o, con mayor frecuencia, en los primeros meses tras el parto, es una presentación bien documentada y clínicamente relevante. En este contexto, se combinan dos mecanismos que se potencian mutuamente.

Por un lado, los cambios hormonales del embarazo y la lactancia favorecen la retención de líquidos y el edema de los tejidos blandos, lo que puede reducir el espacio disponible para el deslizamiento tendinoso dentro del compartimento. Por otro, la carga mecánica de sostener, movilizar y alimentar al bebé genera una sobrecarga repetida y específica sobre el primer compartimento extensor, especialmente en el gesto de sujetar con el pulgar en abducción y apoyo lateral de la mano.

Buena noticia: la tendinitis de De Quervain postparto responde especialmente bien al tratamiento. La combinación de inmovilización con férula y una o dos infiltraciones guiadas con ecografía resuelve la mayoría de los casos sin necesidad de cirugía. La infiltración con corticoide, en las dosis habituales, es compatible con la lactancia materna.

Identificar y tratar este cuadro a tiempo evita que una inflamación inicialmente reactiva evolucione a una tendinosis crónica de resolución más difícil.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la tenosinovitis de De Quervain es fundamentalmente clínico. En consulta, muchos pacientes describen un dolor que apareció gradualmente y que ahora les impide gestos tan básicos como girar una llave o abrir un bote. La historia de dolor lateral de muñeca asociado a actividades de agarre o pinza del pulgar, junto con la exploración física dirigida, permite establecer el diagnóstico con alta seguridad.

Dos maniobras exploratorias son especialmente útiles:

TEST DE FINKELSTEIN

El paciente cierra el puño con el pulgar dentro de los dedos y el explorador realiza una desviación cubital brusca de la muñeca. La reproducción del dolor en la estiloides radial es altamente sugestiva de tendinitis de De Quervain. Es la maniobra más sensible para este diagnóstico.

TEST DE BRUNELLI

El explorador comprime los tendones APL y EPB sobre la estiloides radial mientras el paciente realiza una flexoextensión activa del pulgar. Reproduce el dolor de forma más localizada que el Finkelstein y permite identificar mejor la presencia de un tabique de subcompartimentos.

Lo importante en el diagnóstico es la exploración clínica dirigida. La ecografía musculoesquelética no es imprescindible, pero aporta información valiosa: confirma el engrosamiento de la vaina, valora la presencia del tabique de subcompartimentos, descarta otras causas de dolor (ganglión, artropatía radiocarpiana, patología de la articulación de la estiloides), y permite guiar la infiltración para aumentar su precisión y eficacia.

La radiografía está indicada cuando hay sospecha de artropatía de la muñeca, rizartrosis en estadio avanzado o traumatismo previo. En la tendinitis de De Quervain pura, la radiografía es normal.

Diagnóstico diferencial: otras causas de dolor lateral de muñeca que deben valorarse son la rizartrosis (artrosis de la articulación trapeciometacarpiana), la artropatía radioescafoidea, el síndrome de intersección (tendinitis de los extensores radiales del carpo en el punto de cruce con APL y EPB, más proximal) y la neuropatía de la rama sensitiva del nervio radial. Una exploración específica permite distinguir estas entidades.

Tratamiento: del reposo a la cirugía

El tratamiento de la tendinitis de De Quervain sigue una secuencia lógica. Es habitual que los pacientes lleguen a consulta habiendo probado ya antiinflamatorios o reposo por su cuenta sin mejoría clara; esto no significa que el cuadro no tenga solución, sino que probablemente necesita un enfoque más específico.

Medidas de primera línea

Inmovilización

  • Férula de pulgar en posición funcional (espiga de pulgar), que inmoviliza la muñeca y la articulación metacarpofalángica del pulgar
  • Dependiendo de la intensidad de la clínica y del tiempo de evolución, se indica uso continuo durante un tiempo limitado, o uso nocturno y para actividades pesadas o más exigentes
  • Reposo relativo: evitar los gestos que reproducen el dolor
  • Antiinflamatorios orales o tópicos como coadyuvantes

Fisioterapia

  • Movilización progresiva una vez remitida la fase aguda
  • Ejercicios de deslizamiento tendinoso
  • Técnicas de fisioterapia específica orientadas a reducir la inflamación local y favorecer el deslizamiento tendinoso
  • Corrección de patrones de movimiento

La inmovilización aislada resuelve el cuadro en un porcentaje reducido de pacientes (alrededor del 14% en estudios controlados). Su valor principal es controlar la fase aguda y preparar al tendón para el tratamiento definitivo.

CUANDO EL TRATAMIENTO CONSERVADOR ES INSUFICIENTE
Infiltración con corticoide
 
Cuando las medidas conservadoras no son suficientes o el cuadro es muy intenso desde el inicio, la infiltración de corticoide en el primer compartimento extensor es el tratamiento más eficaz en términos de resolución completa. Los estudios disponibles muestran tasas de éxito del 60-80% tras una o dos infiltraciones, con resultados superiores a la inmovilización sola.

La eficacia aumenta cuando la infiltración se realiza bajo guía ecográfica. La ecografía permite confirmar que la aguja se encuentra dentro de la vaina tendinosa correcta y distribuye el corticoide de forma más precisa, lo que es especialmente relevante en los casos con subcompartimentos separados, donde la localización anatómica de referencia puede resultar insuficiente.

Se pueden realizar hasta dos infiltraciones si la primera no consigue la remisión completa. Si tras dos infiltraciones correctamente realizadas no hay respuesta satisfactoria, la cirugía es el siguiente paso indicado.

Cuándo y cómo se opera

La indicación quirúrgica se establece cuando el tratamiento conservador —incluyendo al menos una o dos infiltraciones— no ha conseguido resolver el cuadro, o cuando existe una contraindicación para el uso de corticoides (diabetes mal controlada, alergia, recidiva precoz).

PROCEDIMIENTO QUIRÚRGICO

Liberación del primer compartimento extensor

La intervención consiste en la apertura controlada del retináculo del primer compartimento extensor a través de una incisión pequeña en la cara lateral de la muñeca, bajo anestesia local o regional y en régimen ambulatorio. La duración es de aproximadamente 15-20 minutos.

El aspecto técnico más importante es la identificación sistemática del tabique de subcompartimentos. En el 30-40% de los pacientes, el APL y el EPB tienen un tabique fibroso que los separa. Si solo se libera la parte del APL sin seccionar este tabique, los síntomas relacionados con el EPB persisten y el resultado quirúrgico es incompleto. La exploración cuidadosa durante la intervención para identificar esta variante —y liberarla si está presente— es determinante para el éxito del procedimiento.

Asimismo, se presta especial atención a la rama sensitiva del nervio radial superficial, que discurre en la vecindad del campo quirúrgico y cuya lesión accidental puede generar una neuralgia sensitiva en el dorso del pulgar.

La movilización precoz del pulgar comienza en cuanto el paciente se recupera de la anestesia, con el objetivo de evitar adherencias del tendón liberado y recuperar la función de forma óptima. La mayoría de los pacientes retoman las actividades cotidianas en 2-3 semanas y la actividad plena en 4-6 semanas. Desde la retirada de los puntos, se presta especial atención a la cicatriz: los masajes de desensibilización y movilización cicatriciales son importantes para prevenir adherencias que podrían afectar a las ramas sensitivas del nervio radial superficial, cuya proximidad al campo quirúrgico puede traducirse en molestias o disestesias en el dorso del pulgar si la cicatriz no madura correctamente.

Resultado esperado: la cirugía correctamente indicada y técnicamente realizada tiene una tasa de éxito superior al 95%. La recidiva posquirúrgica, cuando ocurre, se debe casi siempre a la persistencia de un subcompartimento no liberado, y puede resolverse con una segunda intervención dirigida.

Dolor en la muñeca: más allá del pulgar

Si el dolor no se limita a la cara lateral de la muñeca o al pulgar, sino que afecta a la cara cubital, al centro de la muñeca o aparece tras un traumatismo, puede tratarse de otra patología. La muñeca es una de las articulaciones anatómicamente más complejas del cuerpo: una exploración clínica específica permite orientar el diagnóstico.

Otras causas frecuentes de dolor en la zona del pulgar y la muñeca que tratamos habitualmente: artrosis de muñeca y fractura de escafoides, y rizartrosis (artrosis de la articulación basal del pulgar), que también puede producir dolor en la base del pulgar y coexistir con la tendinitis de De Quervain.

Lo que los pacientes preguntan en consulta

La decisión terapéutica depende del dolor, la limitación funcional y las expectativas de cada paciente. No existe una solución única válida para todos los casos, y lo importante es elegir el momento y la opción adecuada para cada situación.

¿Cuánto tarda en curarse la tendinitis de De Quervain?

Depende del estadio y del tratamiento. Con férula, reposo y fisioterapia específica —que incluye ejercicios de deslizamiento tendinoso, técnicas de descarga y corrección de patrones de movimiento—, los casos leves o moderados pueden evolucionar favorablemente en 4-8 semanas. La inmovilización aislada tiene una tasa de resolución completa baja (alrededor del 14%), pero combinada con fisioterapia activa los resultados mejoran de forma significativa. Cuando el tratamiento conservador no es suficiente, la infiltración con corticoide resuelve el cuadro en el 60-80% de los pacientes en 2-6 semanas. En los casos que requieren cirugía, la recuperación funcional completa suele producirse entre 4 y 8 semanas tras la intervención.

Sí. La tendinitis de De Quervain postparto es una entidad bien reconocida. Los cambios hormonales del embarazo y la lactancia favorecen la inflamación de las vainas tendinosas, y la carga mecánica repetida de sostener y movilizar al bebé genera una sobrecarga específica sobre el primer compartimento extensor. La infiltración con corticoide es segura en este contexto en las dosis habituales, y suele ser muy eficaz.

Ambas producen dolor en la base del pulgar, pero su origen es diferente. La tendinitis de De Quervain es una inflamación de la vaina tendinosa a nivel de la muñeca (tendones APL y EPB), mientras que la rizartrosis es una artrosis de la articulación trapeciometacarpiana, más distal. El dolor en la tendinitis de De Quervain se reproduce con el test de Finkelstein y con la movilización en desviación cubital. En la rizartrosis, el dolor se reproduce con la compresión axial del pulgar y con la rotación de la articulación basal. En la exploración es posible distinguirlas, aunque pueden coexistir.

Sí. La mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador: primero férula y antiinflamatorios, y si no es suficiente, infiltración con corticoide. La cirugía se reserva para los casos que no responden a dos o más infiltraciones o en los que existe contraindicación para el tratamiento conservador. Es un procedimiento sencillo y ambulatorio, pero no es el primer paso.

La tasa de recidiva tras la cirugía es baja (inferior al 5%) si se realiza correctamente. El principal factor de riesgo de recidiva es no identificar la variante anatómica de subcompartimentos separados: cuando el APL y el EPB tienen un tabique que los divide, es necesario liberar ambos subcompartimentos. Si solo se libera uno, los síntomas pueden persistir o reaparecer. Esta variante está presente en el 30-40% de los pacientes, por lo que su identificación sistemática durante la cirugía es parte fundamental del procedimiento.

Los corticoides pueden producir un aumento transitorio de la glucemia (de 24 a 72 horas aproximadamente) en pacientes diabéticos. En general, una sola infiltración es bien tolerada si la diabetes está bien controlada y el paciente monitoriza su glucemia tras la inyección. Se valorará de forma individualizada si existen factores de riesgo adicionales. En casos donde la infiltración no sea adecuada, la cirugía es una alternativa válida con resultados excelentes.

Profundizar sobre la tenosinovitis de De Quervain

En casos de tenosinovitis de De Quervain crónica que no responden al tratamiento conservador habitual, pueden valorarse opciones biológicas complementarias. La indicación se determina de forma individualizada según la evolución clínica.

Más información sobre el uso clínico de PRP en patología de mano →

Si tienes dolor en la muñeca o la base del pulgar al agarrar, una valoración especializada permite confirmar el diagnóstico y elegir el tratamiento adecuado

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Dra. Claudina Morgades

Traumatóloga · Especialista en Cirugía de Mano, Muñeca y Miembro Superior · Zaragoza

Última revisión clínica del contenido: . Este texto se actualiza periódicamente conforme evoluciona la evidencia científica en cirugía de mano y muñeca.

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