Manejo conservador de la artrosis de los dedos: protección articular, movilidad y estrategias para mantener la función de la mano en las actividades diarias.
La artrosis es el desgaste progresivo del cartílago articular, el tejido liso que recubre los extremos de los huesos y permite que las articulaciones se muevan sin fricción. Cuando ese cartílago se deteriora, los huesos que forman la articulación pierden su capacidad de deslizamiento suave y aparece dolor, rigidez y, con el tiempo, deformidad.
En la mano, las articulaciones que más se afectan son las interfalángicas distales (las más cercanas a la yema), las interfalángicas proximales (las del medio del dedo) y la articulación de la base del pulgar (donde recibe el nombre de rizartrosis). Los síntomas evolucionan en brotes: fases en las que la articulación duele más y se inflama, alternadas con temporadas más calmadas.
El objetivo del tratamiento conservador no es regenerar el cartílago articular. Actualmente no existe ningún tratamiento que haya demostrado restaurar de forma predecible el cartílago perdido en la artrosis de los dedos.
El tratamiento se centra en controlar los síntomas, mantener la movilidad y preservar la función de la mano en las actividades del día a día. Con constancia y buen manejo, la mayoría de personas mantienen una vida funcional satisfactoria durante mucho tiempo.
Son adaptaciones sencillas y económicas que reducen la carga sobre las articulaciones de los dedos y facilitan el día a día:
Calor local — para la rigidez matutina y para preparar la mano antes de una actividad de precisión. Bolsa de gel, guante térmico o agua templada. 5–10 minutos, 1–2 veces al día.
Frío local — para las fases de brote inflamatorio, cuando una articulación está caliente y dolorosa. Bolsa de gel envuelta en un paño, 10–15 minutos, 2–3 veces al día durante el brote.
Los antiinflamatorios en gel (diclofenaco tópico y similares) son primera línea farmacológica en la artrosis de manos según las guías internacionales actuales. Reducen el dolor con un perfil de seguridad mucho mejor que los antiinflamatorios orales, porque su absorción sistémica es baja. Se aplican directamente sobre la articulación que duele, varias veces al día, según pauta médica.
Los antiinflamatorios orales pueden ser útiles en brotes intensos y puntuales, pero no son recomendables como tratamiento crónico por sus efectos secundarios digestivos, renales y cardiovasculares. Cualquier pauta prolongada debe individualizarse en consulta.
Toda la rutina se hace bajo el mismo principio: mover sin forzar y sin dolor mantenido.
Como referencia, utilice la escala visual analógica del dolor (EVA): una puntuación de 0 indica ausencia de dolor y una puntuación de 10 corresponde al peor dolor imaginable.
Los ejercicios de deslizamiento tendinoso mantienen que los tendones flexores se muevan libremente y previenen adherencias. Son especialmente útiles cuando una articulación está rígida pero los tendones están conservados.

Solo cuando la movilidad se mantiene estable y no hay brote activo. En la artrosis, el fortalecimiento debe ser MUY suave.
Los músicos (especialmente los que tocan instrumentos de cuerda: guitarra, violín, piano) y los profesionales que realizan actividades manuales repetitivas y de precisión tienen una relación particular con la artrosis digital. La actividad no se puede sustituir, pero sí adaptar.
La mayoría de personas con artrosis de manos controlan bien los síntomas con las medidas conservadoras (protección articular, ejercicios, calor local, antiinflamatorios tópicos). Pero no todos los casos responden igual y hay situaciones en las que se necesita ir un paso más allá.
Si tras 3–6 meses de tratamiento conservador bien hecho el dolor sigue limitando su día a día o los brotes son cada vez más frecuentes, hay otras opciones que se pueden valorar en consulta:
Las infiltraciones con corticoide alivian el dolor y la inflamación durante semanas o meses. Se pueden repetir con cadencia razonable. En algunas articulaciones específicas (como la trapeciometacarpiana) también se puede plantear el ácido hialurónico como alternativa. La decisión de infiltrar y qué producto usar se individualiza según la articulación afectada, el grado de artrosis y la respuesta previa al tratamiento.
Reservada para casos avanzados en los que el tratamiento conservador y las infiltraciones no controlan los síntomas. Las técnicas varían según la articulación: para la rizartrosis existen distintas opciones (trapeciectomía, artroplastia, artrodesis) que se eligen según el perfil de cada paciente. En las interfalángicas también hay técnicas específicas. La cirugía en artrosis de manos, cuando está bien indicada, tiene un perfil de resultado muy razonable.
La artrosis se sigue en revisiones espaciadas, pero hay situaciones en las que conviene adelantar la consulta:
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La artrosis de los dedos coexiste muchas veces con la rizartrosis (artrosis de la base del pulgar). Su manejo tiene puntos comunes pero también gestos y férulas específicas.
Si el dolor no cede o los síntomas limitan su día a día, puede solicitar cita presencial u online.