Manejo domiciliario de la artrosis de la base del pulgar: férula nocturna, protección articular, ejercicios y adaptaciones para mantener la función del pulgar en las actividades diarias.
La rizartrosis es la artrosis de la articulación trapeciometacarpiana, que es la que forma la base del pulgar. Esta articulación es muy móvil (permite oponer el pulgar al resto de dedos, hacer pinza, sujetar objetos con firmeza) y por ese motivo soporta una gran carga mecánica a lo largo de la vida. Con los años aparece dolor característico en la base del pulgar y, con el tiempo, puede aparecer debilidad y una pequeña deformidad.
Es una de las localizaciones más frecuentes de la artrosis de la mano. Afecta especialmente a mujeres a partir de los 50–60 años, con relación probable con los cambios hormonales de la menopausia y con la laxitud ligamentosa constitucional. Puede ser bilateral, aunque suele progresar más rápidamente en la mano dominante.
Esta guía se centra en lo que puede hacer usted en casa: proteger la articulación, aliviar los síntomas y mantener la función del pulgar en las actividades del día a día. Con constancia y buen manejo, la mayoría de personas mantienen una vida funcional satisfactoria durante mucho tiempo.
Es la medida con más evidencia científica en el tratamiento domiciliario de la rizartrosis. Reduce el dolor de forma significativa y mejora la función de la mano. Se recomienda desde el momento del diagnóstico, no como escalada cuando otras medidas fallan.
Hay dos tipos habituales, con distinta indicación:
Los gestos de pinza fuerte y torsión son los que más cargan la articulación. Aprender a evitarlos o a delegarlos protege la articulación a largo plazo.
Ejercicios suaves para mantener la movilidad del pulgar y la fuerza de la musculatura tenar (la base carnosa del pulgar). Se detallan en la sección siguiente.
Los antiinflamatorios en gel (diclofenaco tópico y similares) son primera línea farmacológica en la rizartrosis según las guías internacionales actuales. Se aplican directamente sobre la articulación varias veces al día según pauta médica y reducen el dolor con un perfil de seguridad mucho mejor que los antiinflamatorios orales.
Aviso: no los utilice si tiene alergia conocida al principio activo o alguna patología que contraindique su uso. Ante la duda, consúltelo antes de empezar.
Calor local (5–10 min al levantarse) para la rigidez matutina. Frío local (10–15 min) durante los brotes con inflamación intensa.
Todos los ejercicios se hacen bajo el mismo principio: mover sin forzar y sin dolor mantenido.
Como referencia, utilice la escala visual analógica del dolor (EVA): una puntuación de 0 indica ausencia de dolor y una puntuación de 10 corresponde al peor dolor imaginable.




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La rizartrosis (artrosis del pulgar) coexiste con frecuencia con la artrosis de las articulaciones de los dedos. El manejo es parecido, pero los ejercicios y adaptaciones cambian.
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