Lesión escafolunar: cómo se diagnostica y cuándo hay que operar
Dra. Morgades · Traumatóloga · Especialista en cirugía de mano y muñeca · Zaragoza
Patología de la muñeca · Lesión escafolunar

Lesión del ligamento escafolunar: por qué el tiempo importa y cómo se decide el tratamiento

El ligamento escafolunar une dos huesos del carpo y mantiene la muñeca alineada cuando la cargas. Cuando se rompe, aparece dolor en el dorso de la muñeca al apoyar y al hacer fuerza. Consultar pronto importa: cuanto antes se valora, más opciones hay de reparar el ligamento en lugar de tener que sustituirlo.

Ilustración de la muñeca con el ligamento escafolunar roto entre el escafoides y el semilunar, con sus dos extremos deshilachados y separados, resaltado en rojo
Imagen ilustrativa.

¿Qué es la lesión del ligamento escafolunar?

El escafoides y el semilunar son dos huesos pequeños de la muñeca que trabajan juntos. El ligamento escafolunar es la estructura que los mantiene unidos y coordinados. Cuando se lesiona, los dos huesos pierden su relación y la muñeca deja de repartir bien las cargas.

Esa pérdida de alineación no siempre aparece de golpe. Hay lesiones parciales que solo dan síntomas al hacer fuerza, y otras en las que la separación entre los huesos ya se ve en una radiografía normal. Entre un extremo y otro hay muchas situaciones intermedias, y cada una se trata de forma distinta.

Síntomas más frecuentes

  • Dolor en el dorso de la muñeca, sobre todo al apoyar la mano o cargar peso
  • Dolor al presionar justo por debajo del tendón que levanta el pulgar
  • Sensación de chasquido o de que la muñeca se desplaza al girarla
  • Pérdida de fuerza de agarre
  • Hinchazón en el dorso de la muñeca tras el esfuerzo
  • Dificultad para apoyar la mano abierta, al levantarse de una silla o al hacer flexiones

Un detalle que despista a menudo: muchas de estas lesiones empiezan como un esguince de muñeca que no termina de curar. La persona se cayó hace semanas, las radiografías del día de la caída fueron normales y el dolor sigue ahí.

¿Por qué aparece?

La causa más habitual es un traumatismo con la mano abierta: una caída apoyando la palma, con la muñeca forzada hacia atrás y desviada. También puede aparecer de forma progresiva, por microtraumatismos repetidos en actividades que cargan la muñeca en extensión.

  • Caída sobre la mano extendida, la causa más frecuente
  • Traumatismos deportivos con apoyo forzado de la muñeca
  • Esfuerzos repetidos en carga sobre la mano abierta
  • Laxitud ligamentosa, que facilita que una lesión menor descompense la muñeca
  • Lesiones asociadas a una fractura de muñeca que pasaron desapercibidas
Lo que ocurre si no se trata: cuando los dos huesos quedan separados de forma permanente, la muñeca carga en zonas que no están preparadas para ello y el cartílago se desgasta con los años. No le pasa a todo el mundo a la misma velocidad, pero es la evolución que intentamos evitar cuando indicamos un tratamiento.

¿Cómo se diagnostica?

Empieza por lo que me cuentas y por la exploración. Cómo fue el golpe, dónde duele exactamente y qué gestos lo reproducen orientan más que cualquier prueba. Si lo que encuentro al explorar encaja con una lesión escafolunar, pido las pruebas directamente.

  • Radiografías: estáticas de las dos muñecas, para comparar, y dinámicas, que son las que ponen de manifiesto una separación que no se ve en reposo.
  • Resonancia: cuando la sospecha clínica es alta, la pido en todos los casos, y de entrada simple. Con la radiografía y la resonancia suele bastar para tomar una decisión.
  • Artrorresonancia o artrotomografía: cuando las pruebas anteriores no son concluyentes y la sospecha sigue siendo alta. Detectan mejor las lesiones parciales.
  • Artroscopia diagnóstica: es la prueba de referencia cuando la imagen no concluye y la sospecha clínica es alta.
Por qué a veces paso antes a la artroscopia: si la sospecha clínica es muy clara, repetir pruebas que no deciden nada consume semanas. Y las semanas aquí cuentan: un ligamento que era reparable cuando apareció la sospecha puede dejar de serlo si la valoración se alarga. En esos casos prefiero no dilatar la espera.

Qué hacemos mientras llegan las pruebas

Depende de lo que sospeche. Si la sospecha es alta, muñeca tranquila y movilidad suave, sin llegar al dolor, y curso las pruebas de forma preferente. Si lo que sospecho es una lesión parcial o una lesión antigua que puede tratarse sin cirugía, te dejo ya una pauta de ejercicios para empezar, sin llegar al dolor. Prefiero que el tiempo de espera sirva de algo.

Una radiografía normal no cierra el diagnóstico. En las lesiones parciales suele ser normal, y esa es justo la situación en la que más se tarda en llegar a la consulta adecuada.

¿Cuándo no hace falta operar una lesión escafolunar?

Cuando la lesión es parcial y la muñeca mantiene su alineación, el tratamiento empieza sin cirugía. También cuando han pasado años, la muñeca funciona razonablemente bien y lo que molesta se puede controlar.

  • Primer escalón: entender qué le pasa a la muñeca, inmovilización durante unas ocho semanas en las lesiones agudas, y después rehabilitación.
  • Rehabilitación reglada: un trabajo dirigido de los estabilizadores secundarios, los músculos que ayudan al ligamento a hacer su función para que sufra menos.
  • Seguimiento estrecho: revisiones con radiografías para ver cómo se comportan los huesos del carpo. Si el tratamiento se está quedando corto, hay que detectarlo sin demora.
El seguimiento no es un trámite. En una lesión parcial lo que vigilamos es si los huesos mantienen su posición con el tiempo. Si empiezan a separarse, el tratamiento conservador ha dejado de ser suficiente y conviene saberlo pronto, no dos años después.

En mi práctica doy unos tres meses de tratamiento conservador bien hecho antes de plantear la cirugía en una lesión parcial. Si pasado ese tiempo el dolor sigue limitando la muñeca, o si el seguimiento muestra que la alineación se pierde, cambiamos de escalón.

Tratamiento de la lesión escafolunar: ¿cuándo hay que operar?

Esta es una patología con muchas variables. No existe una guía que resuelva todos los casos ni evidencia suficiente para imponer el mismo abordaje en todos ellos: el tratamiento se individualiza según el tipo de lesión, el tiempo transcurrido, lo que encontramos al explorar la muñeca por dentro y lo que necesitas hacer con la mano.

Tratamiento conservador

  • Explicación de la lesión y adaptación de las actividades que más cargan
  • Inmovilización durante unas ocho semanas en las lesiones agudas
  • Rehabilitación reglada con fortalecimiento de los estabilizadores secundarios
  • Seguimiento con radiografías para vigilar la alineación

Reparación del ligamento

  • Cuando el ligamento conserva calidad suficiente para suturarlo
  • Habitualmente en las primeras semanas tras la lesión
  • Se hace por artroscopia
  • Se completa, cuando es necesario, con técnicas que refuerzan las estructuras que estabilizan la zona

Reconstrucción

  • Cuando el ligamento ya no se puede reparar
  • Se sustituye su función con una plastia
  • La recuperación es más larga que tras una reparación

Cirugía: en qué consiste

  • Reparación con anclajes: se vuelve a fijar el ligamento al hueso. Es la opción preferible cuando el tejido lo permite, porque conserva el ligamento del propio paciente.
  • Técnicas de capsulodesis y plicatura: refuerzan y tensan las estructuras responsables de la estabilidad a ese nivel. Acompañan a la reparación o se usan solas en lesiones dinámicas.
  • Plastia: cuando el ligamento no es reparable o la alineación ya no se corrige con facilidad, se reconstruye su función con tejido del propio paciente.
  • Fijación temporal entre escafoides y semilunar con un tornillo: una opción para pacientes muy seleccionados, en función de sus necesidades.
  • Cuando ya hay artrosis establecida: el objetivo cambia. Ahí se plantean procedimientos paliativos, como retirar la primera hilera del carpo o fijar parte de la muñeca, que alivian el dolor conservando función.

Cómo la hago

Opero por artroscopia. Las técnicas artroscópicas suponen una agresión quirúrgica menor, lo que podría contribuir a reducir el dolor de partes blandas y la rigidez posteriores, al respetar la cápsula y los ligamentos que no están lesionados.

Según la técnica, puede ser necesario mantener agujas temporales durante unas ocho semanas. La inmovilización posterior en las técnicas reparadoras es de unas ocho semanas; con las plastias y las técnicas de fijación los plazos varían. Es cirugía mayor ambulatoria: pasas unas horas en el centro y vuelves a casa el mismo día, sin pernoctar en el hospital.

Después de la cirugía

Estos son los plazos de mi protocolo, y se ajustan a cómo evoluciona cada paciente:

  • Entre seis y ocho semanas de inmovilización, según la técnica
  • Después, recuperación progresiva de la movilidad
  • A los tres meses empezamos con ejercicios isométricos de forma progresiva
  • Conducir, a partir de los tres meses y medio
  • Trabajo manual, a partir de los cuatro meses

Riesgos que conviene conocer

Ninguna opción está libre de riesgos, aunque no son habituales. Tras la cirugía pueden aparecer rigidez, molestias en las zonas de entrada de la artroscopia, alteraciones de la sensibilidad, problemas relacionados con el material utilizado o la necesidad de una nueva intervención. También es posible que la corrección obtenida se pierda parcialmente con el tiempo. Se explican en consulta antes de decidir.

Cómo lo planteo en consulta

El tipo de lesión, el tiempo transcurrido y lo que necesitas hacer con la mano: con eso elegimos

Antes de hablar de técnicas miro tres cosas. La primera, qué tipo de lesión es: si es parcial y la muñeca mantiene la alineación, o si los huesos ya se han separado. La segunda, cuánto tiempo ha pasado, porque de eso depende que el ligamento se pueda reparar. La tercera, lo que necesitas de tu muñeca: tu trabajo, tu deporte y la fuerza que te hace falta.

  • Lesión parcial sin inestabilidad: fortalecimiento dirigido y seguimiento. La cirugía no es el primer paso.
  • Inestabilidad dinámica reducible: artroscopia, con reparación del ligamento o con las técnicas que refuerzan las estructuras estabilizadoras, según lo que encuentre.
  • Inestabilidad estática reducible: artroscopia y, según los hallazgos, técnicas de reconstrucción. No siempre hace falta una plastia; se elige durante la cirugía.
  • Cuando la alineación ya no se corrige con facilidad: reconstrucción con plastia. En pacientes muy seleccionados y según sus necesidades, la fijación temporal entre los dos huesos.
  • Cuando ya hay artrosis: el objetivo pasa a ser aliviar el dolor y conservar la función que queda.

El plazo para reparar el ligamento se sitúa habitualmente en las primeras seis semanas, pero no es una frontera rígida. Si al entrar con la artroscopia encuentro un ligamento con buena calidad de tejido, buen remanente y una muñeca que se reduce bien, puedo plantear la reparación aunque haya pasado más tiempo. Por eso insisto en consultar pronto: cada semana que pasa juega en contra de poder conservar tu propio ligamento.

La rehabilitación no es el final del tratamiento, es parte de él. Sin un trabajo dirigido de los músculos que estabilizan la muñeca, ni la reparación ni la plastia rinden lo que pueden rendir.

¿Una muñeca que no termina de curar? Cuanto antes se valora, más opciones hay.

En consulta exploro la muñeca, reviso tus pruebas y te explico qué opción encaja en tu caso, incluida la de no operar.

Quiero una valoración

¿Cuándo es recomendable consultar?

  • Dolor en el dorso de la muñeca que persiste semanas después de una caída, aunque las radiografías del día fueran normales
  • Dolor al apoyar la mano abierta o al cargar peso
  • Sensación de chasquido o de desplazamiento al girar la muñeca
  • Pérdida de fuerza de agarre que no se recupera
  • Un esguince de muñeca que no termina de curar
  • Dudas sobre un diagnóstico ya hecho o sobre las opciones disponibles
Una muñeca que sigue doliendo semanas después de un esguince merece que la miren, aunque las primeras radiografías fueran normales. No es una urgencia, pero tampoco es algo que convenga dejar correr: la ventana para reparar el ligamento se va cerrando.

Después de una cirugía, acude a urgencias si aparece fiebre, enrojecimiento que avanza o secreción en la zona, si los dedos se quedan fríos o pálidos, o si el dolor es desproporcionado, con hinchazón y cambios de color en toda la mano.

Es una lesión con muchas variables y con un margen de decisión amplio, y eso hace que la valoración de alguien con experiencia en patología de la muñeca cambie las opciones que tienes sobre la mesa. En fases iniciales hay tratamientos que dejan de estar disponibles cuando la lesión se cronifica.

Preguntas habituales sobre Lesión del ligamento escafolunar

¿Sigue doliendo la muñeca semanas después de la caída? Vamos a ponerle nombre.

Una valoración individualizada permite confirmar el diagnóstico, ver en qué situación está el ligamento y definir la opción más adecuada en tu caso.

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Información legal: El contenido de esta página tiene carácter orientativo e informativo y no sustituye una valoración médica individualizada. El diagnóstico y el tratamiento deben ser realizados por un profesional sanitario tras evaluación clínica directa. Los resultados pueden variar en función de las características de cada paciente. Información elaborada y revisada por Dra. Claudina Morgades Prat, Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología (MIR, Hospital Costa del Sol); Máster en Patología de la Mano y Microcirugía (UNIA); Curso Experto en Ecografía musculoesquelética; Formación específica en cirugía de la mano (SECMA).

Fuentes consultadas

  1. Amarasooriya, Jerome, Tourret. Current Concepts in Scapholunate Instability Without Arthritic Changes. Indian J Orthop. 2023. DOI 10.1007/s43465-023-00839-0.
  2. Scapholunate Interosseous Ligament Injury: A Review of the Diagnosis, Treatment, and Outcomes. Osteology. 2025;6(3):17. DOI 10.3390/osteology6030017.
  3. Daly LT, Daly MC, Mohamadi A, Chen N. Chronic Scapholunate Interosseous Ligament Disruption: A Systematic Review and Meta-Analysis of Surgical Treatments. Hand (N Y). 2020. DOI 10.1177/1558944718787289.
  4. Rohman EM, et al. Scapholunate interosseous ligament injuries: a retrospective review of treatment and outcomes in 82 wrists. J Hand Surg Am. 2014.

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