¿Qué es la lesión del ligamento escafolunar?
El escafoides y el semilunar son dos huesos pequeños de la muñeca que trabajan juntos. El ligamento escafolunar es la estructura que los mantiene unidos y coordinados. Cuando se lesiona, los dos huesos pierden su relación y la muñeca deja de repartir bien las cargas.
Esa pérdida de alineación no siempre aparece de golpe. Hay lesiones parciales que solo dan síntomas al hacer fuerza, y otras en las que la separación entre los huesos ya se ve en una radiografía normal. Entre un extremo y otro hay muchas situaciones intermedias, y cada una se trata de forma distinta.
Síntomas más frecuentes
- Dolor en el dorso de la muñeca, sobre todo al apoyar la mano o cargar peso
- Dolor al presionar justo por debajo del tendón que levanta el pulgar
- Sensación de chasquido o de que la muñeca se desplaza al girarla
- Pérdida de fuerza de agarre
- Hinchazón en el dorso de la muñeca tras el esfuerzo
- Dificultad para apoyar la mano abierta, al levantarse de una silla o al hacer flexiones
Un detalle que despista a menudo: muchas de estas lesiones empiezan como un esguince de muñeca que no termina de curar. La persona se cayó hace semanas, las radiografías del día de la caída fueron normales y el dolor sigue ahí.
¿Por qué aparece?
La causa más habitual es un traumatismo con la mano abierta: una caída apoyando la palma, con la muñeca forzada hacia atrás y desviada. También puede aparecer de forma progresiva, por microtraumatismos repetidos en actividades que cargan la muñeca en extensión.
- Caída sobre la mano extendida, la causa más frecuente
- Traumatismos deportivos con apoyo forzado de la muñeca
- Esfuerzos repetidos en carga sobre la mano abierta
- Laxitud ligamentosa, que facilita que una lesión menor descompense la muñeca
- Lesiones asociadas a una fractura de muñeca que pasaron desapercibidas
¿Cómo se diagnostica?
Empieza por lo que me cuentas y por la exploración. Cómo fue el golpe, dónde duele exactamente y qué gestos lo reproducen orientan más que cualquier prueba. Si lo que encuentro al explorar encaja con una lesión escafolunar, pido las pruebas directamente.
- Radiografías: estáticas de las dos muñecas, para comparar, y dinámicas, que son las que ponen de manifiesto una separación que no se ve en reposo.
- Resonancia: cuando la sospecha clínica es alta, la pido en todos los casos, y de entrada simple. Con la radiografía y la resonancia suele bastar para tomar una decisión.
- Artrorresonancia o artrotomografía: cuando las pruebas anteriores no son concluyentes y la sospecha sigue siendo alta. Detectan mejor las lesiones parciales.
- Artroscopia diagnóstica: es la prueba de referencia cuando la imagen no concluye y la sospecha clínica es alta.
Qué hacemos mientras llegan las pruebas
Depende de lo que sospeche. Si la sospecha es alta, muñeca tranquila y movilidad suave, sin llegar al dolor, y curso las pruebas de forma preferente. Si lo que sospecho es una lesión parcial o una lesión antigua que puede tratarse sin cirugía, te dejo ya una pauta de ejercicios para empezar, sin llegar al dolor. Prefiero que el tiempo de espera sirva de algo.
Una radiografía normal no cierra el diagnóstico. En las lesiones parciales suele ser normal, y esa es justo la situación en la que más se tarda en llegar a la consulta adecuada.
¿Cuándo no hace falta operar una lesión escafolunar?
Cuando la lesión es parcial y la muñeca mantiene su alineación, el tratamiento empieza sin cirugía. También cuando han pasado años, la muñeca funciona razonablemente bien y lo que molesta se puede controlar.
- Primer escalón: entender qué le pasa a la muñeca, inmovilización durante unas ocho semanas en las lesiones agudas, y después rehabilitación.
- Rehabilitación reglada: un trabajo dirigido de los estabilizadores secundarios, los músculos que ayudan al ligamento a hacer su función para que sufra menos.
- Seguimiento estrecho: revisiones con radiografías para ver cómo se comportan los huesos del carpo. Si el tratamiento se está quedando corto, hay que detectarlo sin demora.
En mi práctica doy unos tres meses de tratamiento conservador bien hecho antes de plantear la cirugía en una lesión parcial. Si pasado ese tiempo el dolor sigue limitando la muñeca, o si el seguimiento muestra que la alineación se pierde, cambiamos de escalón.
Tratamiento de la lesión escafolunar: ¿cuándo hay que operar?
Esta es una patología con muchas variables. No existe una guía que resuelva todos los casos ni evidencia suficiente para imponer el mismo abordaje en todos ellos: el tratamiento se individualiza según el tipo de lesión, el tiempo transcurrido, lo que encontramos al explorar la muñeca por dentro y lo que necesitas hacer con la mano.
Tratamiento conservador
- Explicación de la lesión y adaptación de las actividades que más cargan
- Inmovilización durante unas ocho semanas en las lesiones agudas
- Rehabilitación reglada con fortalecimiento de los estabilizadores secundarios
- Seguimiento con radiografías para vigilar la alineación
Reparación del ligamento
- Cuando el ligamento conserva calidad suficiente para suturarlo
- Habitualmente en las primeras semanas tras la lesión
- Se hace por artroscopia
- Se completa, cuando es necesario, con técnicas que refuerzan las estructuras que estabilizan la zona
Reconstrucción
- Cuando el ligamento ya no se puede reparar
- Se sustituye su función con una plastia
- La recuperación es más larga que tras una reparación
Cirugía: en qué consiste
- Reparación con anclajes: se vuelve a fijar el ligamento al hueso. Es la opción preferible cuando el tejido lo permite, porque conserva el ligamento del propio paciente.
- Técnicas de capsulodesis y plicatura: refuerzan y tensan las estructuras responsables de la estabilidad a ese nivel. Acompañan a la reparación o se usan solas en lesiones dinámicas.
- Plastia: cuando el ligamento no es reparable o la alineación ya no se corrige con facilidad, se reconstruye su función con tejido del propio paciente.
- Fijación temporal entre escafoides y semilunar con un tornillo: una opción para pacientes muy seleccionados, en función de sus necesidades.
- Cuando ya hay artrosis establecida: el objetivo cambia. Ahí se plantean procedimientos paliativos, como retirar la primera hilera del carpo o fijar parte de la muñeca, que alivian el dolor conservando función.
Cómo la hago
Opero por artroscopia. Las técnicas artroscópicas suponen una agresión quirúrgica menor, lo que podría contribuir a reducir el dolor de partes blandas y la rigidez posteriores, al respetar la cápsula y los ligamentos que no están lesionados.
Según la técnica, puede ser necesario mantener agujas temporales durante unas ocho semanas. La inmovilización posterior en las técnicas reparadoras es de unas ocho semanas; con las plastias y las técnicas de fijación los plazos varían. Es cirugía mayor ambulatoria: pasas unas horas en el centro y vuelves a casa el mismo día, sin pernoctar en el hospital.
Después de la cirugía
Estos son los plazos de mi protocolo, y se ajustan a cómo evoluciona cada paciente:
- Entre seis y ocho semanas de inmovilización, según la técnica
- Después, recuperación progresiva de la movilidad
- A los tres meses empezamos con ejercicios isométricos de forma progresiva
- Conducir, a partir de los tres meses y medio
- Trabajo manual, a partir de los cuatro meses
Riesgos que conviene conocer
Ninguna opción está libre de riesgos, aunque no son habituales. Tras la cirugía pueden aparecer rigidez, molestias en las zonas de entrada de la artroscopia, alteraciones de la sensibilidad, problemas relacionados con el material utilizado o la necesidad de una nueva intervención. También es posible que la corrección obtenida se pierda parcialmente con el tiempo. Se explican en consulta antes de decidir.
El tipo de lesión, el tiempo transcurrido y lo que necesitas hacer con la mano: con eso elegimos
Antes de hablar de técnicas miro tres cosas. La primera, qué tipo de lesión es: si es parcial y la muñeca mantiene la alineación, o si los huesos ya se han separado. La segunda, cuánto tiempo ha pasado, porque de eso depende que el ligamento se pueda reparar. La tercera, lo que necesitas de tu muñeca: tu trabajo, tu deporte y la fuerza que te hace falta.
- Lesión parcial sin inestabilidad: fortalecimiento dirigido y seguimiento. La cirugía no es el primer paso.
- Inestabilidad dinámica reducible: artroscopia, con reparación del ligamento o con las técnicas que refuerzan las estructuras estabilizadoras, según lo que encuentre.
- Inestabilidad estática reducible: artroscopia y, según los hallazgos, técnicas de reconstrucción. No siempre hace falta una plastia; se elige durante la cirugía.
- Cuando la alineación ya no se corrige con facilidad: reconstrucción con plastia. En pacientes muy seleccionados y según sus necesidades, la fijación temporal entre los dos huesos.
- Cuando ya hay artrosis: el objetivo pasa a ser aliviar el dolor y conservar la función que queda.
El plazo para reparar el ligamento se sitúa habitualmente en las primeras seis semanas, pero no es una frontera rígida. Si al entrar con la artroscopia encuentro un ligamento con buena calidad de tejido, buen remanente y una muñeca que se reduce bien, puedo plantear la reparación aunque haya pasado más tiempo. Por eso insisto en consultar pronto: cada semana que pasa juega en contra de poder conservar tu propio ligamento.
La rehabilitación no es el final del tratamiento, es parte de él. Sin un trabajo dirigido de los músculos que estabilizan la muñeca, ni la reparación ni la plastia rinden lo que pueden rendir.
¿Una muñeca que no termina de curar? Cuanto antes se valora, más opciones hay.
En consulta exploro la muñeca, reviso tus pruebas y te explico qué opción encaja en tu caso, incluida la de no operar.
Quiero una valoración¿Cuándo es recomendable consultar?
- Dolor en el dorso de la muñeca que persiste semanas después de una caída, aunque las radiografías del día fueran normales
- Dolor al apoyar la mano abierta o al cargar peso
- Sensación de chasquido o de desplazamiento al girar la muñeca
- Pérdida de fuerza de agarre que no se recupera
- Un esguince de muñeca que no termina de curar
- Dudas sobre un diagnóstico ya hecho o sobre las opciones disponibles
Después de una cirugía, acude a urgencias si aparece fiebre, enrojecimiento que avanza o secreción en la zona, si los dedos se quedan fríos o pálidos, o si el dolor es desproporcionado, con hinchazón y cambios de color en toda la mano.
Es una lesión con muchas variables y con un margen de decisión amplio, y eso hace que la valoración de alguien con experiencia en patología de la muñeca cambie las opciones que tienes sobre la mesa. En fases iniciales hay tratamientos que dejan de estar disponibles cuando la lesión se cronifica.